MALVINAS 2000 - Capitulo III - Página 020

Pensé primero en algunos tipos elementales de figuras y colores. Pero ese recurso sería para civilizaciones similares a la nuestra, ya que tendría serios limitantes; por ejemplo para seres ciegos, tipo murciélago, o que no reconozcan colores. A la par que sería un código muy simplista para transmitir mensajes profundos y complejos.

Me propuse replantear este gran interrogante, pero tratando en lo posible de razonar como una macro-mente cuyo objetivo sea el espacio sideral, haciendo caso omiso a mi querida Tierra. Esto fue posible, aunque muy dificultoso, gracias a los ejercicios cotidianos de concentración mental que practicaba.

Meditaba sobre la abstracta posibilidad de que estando en un mundo cualquiera, se me encomendara la tarea de buscar un tipo de comunicación universal, para colocar en mensajes grabados que se diseminarían por muchos astros con altas probabilidades de vida inteligente. Y llegaba a la conclusión de que la forma más conveniente sería precisamente usar esa supuesta inteligencia.

No encontraba otra respuesta mejor que valerme del pensamiento. Si realmente contactara seres medianamente inteligentes, éstos deberían tenerlo, y si se poseyera una tecnología tal como para penetrar esas mentes, ésa sería la solución.

No me quedaba claro cómo lograrlo, por supuesto, pero estaba seguro que allí estaba la clave.

En razón a esta deducción, basé una estrategia de persistencia en mi comunicación cotidiana con el huevo, al que le disponía cada día de más tiempo. El avance era notorio. Me daba la sensación que todos los días daba un paso adelante y entendía algo más del mensaje.

Después de unas tres semanas mi familiarización era tal, que ya no precisaba largas horas para "entrar en contacto", había como una afinidad o puesta a punto que facilitaba todo, en tiempo y esfuerzo.

Lo que en definitiva percibía lo puedo exponer así: era una Inteligencia muy superior a la nuestra, proveniente de un planeta llamado ERROX o algo muy parecido en nuestra fonética, que escribo todo con mayúsculas, porque se me transmitió que todos sus componentes, o letras según nosotros, son exponentes supremos que conforman ese apelativo, y es totalmente indisoluble e invariable.

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