MALVINAS 2000 - Capitulo IV - Página 026

Mientras caminábamos por la Plaza de Mayo con mi hijo menor Bachi, que estudia en Buenos Aires, reflexionaba lo sucedido ese último mes, y lo difícil que fue conseguir esta entrevista, la cual obtuve casi exclusivamente gracias a él, porque un íntimo amigo suyo nos hizo todos los contactos previos.

El tema era ser creíble ante el Presidente Carlos Menem, pues lo que quería explicarle, aparte de parecer totalmente fantasioso, era muy difícil aceptarlo, a pesar de que su gente había realizado ya muchas averiguaciones, y estudiado al Nexo en detalle.

Cuando entramos por la puerta principal, no lo podía creer, estaba ya en la Casa Rosada y con audiencia privada, estimada previamente en media hora. ¡Media hora casi a solas con el Presidente de los argentinos! Hace sólo unos meses esto me hubiera resultado totalmente inconcebible.

Mientras esperábamos la hora de la cita en la antesala, conversábamos con Bachi que si él no estuviera haciendo la carrera de Ciencias Políticas, en la Universidad de Belgrano de la Capital, no tendría mucho de los contactos que nos valimos para esta entrevista; lo cual me hubiera dificultado enormemente conseguir una audiencia, y mucho menos con la sola presencia del Presidente y su Ministro Di Tella. Lo que me era muy necesario en esta primera instancia.

A las diecisiete y cinco horas nos hicieron pasar al despacho del Presidente, quien se encontraba de pie al lado de su Edecán, y muy cerca de su enorme escritorio. En la puerta nos recibió Guido Di Tella (por un amigo de él conseguimos esta audiencia), quien nos presentó al Dignatario. Me sentía muy incómodo, empequeñecido y con mi vocabulario totalmente restringido.

¡Cómo haría en estas circunstancias para dar una explicación a semejante tema!

Creo en ese momento pensé en retirarme. No obstante el Presidente Menem rompió el hielo con su acostumbrado buen humor: -¿Así que Ud. es el del huevo de avestruz doble pechuga?

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