MALVINAS 2000 - Capitulo IV - Página 030

Presidente.-¿Cuáles son los pasos a seguir que Ud. propone?

J.C.-Tengo casi listo un comunicado, que haré llegar a las embajadas de Inglaterra y los Estados Unidos en Argentina, también a la ONU y OEA; notificándoles este acontecimiento, y poniéndoles de manifiesto que a partir de las doce, horas de Malvinas, del día treinta y uno de diciembre, nadie, absolutamente nadie, podrá ingresar ya a las Islas, pero sí salir.

Por lo tanto los que decidan quedarse estarán aislados, pero se podrán comunicar por ondas radiales con el resto del mundo.

Presidente.-Pero no le creerán. No van a tomar en serio esta advertencia. Piense que es un acontecimiento inédito y que viene de un particular, ni tan siquiera de un país.

J.C.-Es lógico que no me crean, y la única forma de probarlo será ese día después de las doce horas, cuando intenten penetrar hacia Malvinas esta muralla imperceptible, y comprueben que es totalmente infranqueable.

Pero no habrá ningún tipo de accidente, ya que las naves y aeronaves verán ir decreciendo su velocidad muchos kilómetros antes, hasta que se les haga insostenible su navegación, y necesariamente deban retornar. No así las que intenten salir de las Islas, las cuales no sufrirán inconveniente alguno.

Di Tella.-Habrá que avisarle a nuestro embajador Mario Cámpora en Londres, para que esto, de ocurrir realmente, no lo tome desprevenido y no sepa qué contestar, y sobre todo que haga hincapié que el gobierno es totalmente ajeno, y por ello fuera de su control.

J.C.-Me parece bien, y les solicito que me dejen solo en esta cruzada, por ello les reitero la necesidad de que el gobierno no se interponga.

Pueden pasar dos cosas. Una, que no suceda absolutamente nada, y en ese caso yo quedaría como un pobre loco más, y el gobierno estaría totalmente ajeno y sin culpas.

En la otra, de ocurrir el hecho, la Argentina tendrá en principio muchas presiones.

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