MALVINAS 2000 - Capitulo V - Página 034
En la Embajada de Inglaterra, directamente no me quisieron recibir la nota. Alegaron que ellos no tenían tiempo para bobadas, y menos aún si era referente a un tema tan espinoso con Argentina, como el de Malvinas. Por lo tanto me invitaron amablemente a retirarme. Ello me obligó a remitirles el texto por carta documento, a efectos de tener evidencia de su recepción, y que no pudieran más adelante alegar desconocimiento de este emplazamiento. De cualquier manera, la recepcionista sacó una fotocopia del escrito; para su archivo de curiosidades según me dijo. Habrá pensado, y con lógica, que era otro loco más de los tantos que tendrán que aguantar periódicamente. En la de los Estados Unidos me fue mejor. Después de leerla detenidamente, con cierta sonrisa tipo Gioconda, la recepcionista me selló como recibido el duplicado para mi constancia. Mientras me retiraba, iba pensando si la nota no iría a parar al archivo "cesto" (cesto de papeles), a pesar de que le recomendara reiteradamente que la pasara a sus superiores, por insólita que le pareciera. Para la OEA y la ONU decidí enviarles también por carta documento, pensando que posiblemente de esa forma alguien se tomaría la molestia de leerla detenidamente, e informar a quien correspondiera, y tal vez hacer algunas consultas, dado el carácter legal del sistema de envío. Despaché varias copias a diversos diarios, especialmente de Inglaterra, Estados Unidos, España y por cierto de Argentina. Sabía que en el comienzo la repercusión sería nula o mínima, y realmente no pretendía otra cosa, ya que no tenía ninguna prueba contundente para aportar. Había que esperar, necesariamente, el día "M". Mientras, me mantenía en contacto permanente con La Inteligencia, ya sea ajustando detalles o tratando de comprender algo más de esa asombrosa cultura. No me cabía en la mente semejante evolución. |
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