MALVINAS 2000 - Capitulo VI - Página 055

Entre el idioma sueco y el finlandés no hay semejanzas, ya que uno es de origen germánico, y el otro hermano del estonio y del húngaro. En sus colegios se habla sueco.

Lo curioso de todo esto es que, ninguna de las partes envueltas en la disputa, consiguieron lo que habían solicitado originalmente. Pero lo importante, recalcan los isleños, es que cada cual fue capaz de convivir con los resultados obtenidos, aunque no fueran los deseos originales.

Por el Acta de Autonomía de 1920, el Acuerdo de Aland de 1921 y la Convención de Aland del mismo año, Finlandia cedió más autonomía a las islas y a los alandeses; y debió otorgar seguridades a Suecia mucho más amplias de las que estaba dispuesta a dar en principio; considerándolas una seria interferencia a su soberanía sobre las islas.

A su vez Suecia consiguió salvaguardas sobre el modo de vida, idioma y cultura local, los cuales serían preservados; como así también una vida autónoma para los alandeses dentro de la República de Finlandia, además de las seguridades del uso de las islas. Abandonando definitivamente toda idea de que éstas alguna vez les fueran devueltas.

Por otra parte, los isleños no consiguieron su principal objetivo para unirlas al reino de Suecia; y también descubrieron que las complicaciones en un sistema de esta naturaleza son complejas. A pesar de ello se han convertido en un ejemplo funcionante para territorios de distintas religiones y etnias.

Aunque parezca irreal, le mostré una carta recibida directamente de un malvinense, a título muy personal por supuesto. En la que me instaba a seguir adelante, y lograr por medios pacíficos recuperar las Islas.

Su deducción era simplista: como habitante de las Falkland, en Inglaterra era solamente un Kelper, un ciudadano de segunda, y recién ahora algo conocido por los mismos ingleses debido a la guerra del Atlántico Sur.

En cambio, razonaba, si las Islas volvieran a su origen, seguramente los Kelpers pasarían a "status de primera A" en Argentina, incluso mimados por todos nosotros, por lo excepcional e inédito de sus condiciones. Como así también por su estado de doble ciudadanía que ostentarían, ya que los actuales habitantes seguirían siendo ciudadanos ingleses, de segunda, pero ingleses.

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