MALVINAS 2000 - Capitulo XI - Página 103

Pero además de ello, al formar parte como nativos de nuestro país, tendrían el invalorable beneficio -al estar casi al lado de tierra firme- de acceso a grandes hospitales y universidades a muy bajo costo, tanto de tiempo como de dinero, ya que el viaje es casi insignificante si lo comparamos con el actual a Gran Bretaña.

Además, estoy seguro de que habría un gran avance en cuanto a inversiones argentinas y también internacionales, ya que arreglado este larguísimo conflicto, eso traería tranquilidad jurídica, marco éste muy apreciado e imprescindible para la radicación de capitales.

Te comento que tuve varias comunicaciones de personas y empresas argentinas, las cuales quieren ser las primeras en invertir en Malvinas. Lo que indudablemente les llevará un florecimiento económico nunca pensado por ellos, y traerá aparejado crecimiento y desarrollo enorme para las Islas.

Con respecto al gobierno de las mismas, seguramente tendrían bastante autonomía, más de la que tienen ahora; ya que por su condición de residentes privilegiados conseguirían prebendas importantes, a la par de que mantendrían sus costumbres, religión e idioma en la medida de sus conveniencias.

Peter.-Por lo que deduzco de tus apreciaciones, los falklanenses en vez de salir perdidosos como ellos pregonan, quedarían en inmejorable posición, tal vez como nunca lo soñaron, y con perspectivas ciertas de progreso.

J.C.-Efectivamente Peter. Además hay que tener en cuenta que se sacarían de encima el oneroso mantenimiento de la fortaleza que allí han erigido los ingleses, la cual no tendría sentido seguir manteniendo con sus mil efectivos, algo absurdo si lo comparamos en proporción a sus habitantes.

Asimismo, se podrían programar los permisos de pesca en razón de una zona, y no a manera de dos países diferentes como ocurre hasta la fecha. Esto conllevaría a cuidar mejor los recursos naturales, de una forma armonizada, y conseguir mayores ingresos al otorgar licencias en forma coordinada.

Ni qué hablar del petróleo. Las compañías se abalanzarían a las licitaciones internacionales, para explotar las áreas que hoy no quieren trabajar por temor a juicios y represalias por parte de la Argentina.

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